Pasar de victimas a responsables de nuestras vidas


Es fácil exigir cosas a los  demás y poner el foco fuera. De esta manera el “problema” es algo externo a nosotros. Nosotros sólo somos víctimas y los demás son los que lo están haciendo mal. Puede ser cómodo vivir desde esta perspectiva. En el momento en que decido que el problema está fuera, ya me eximo de culpa y responsabilidad y puedo quejarme tranquilamente.

Pero al hacerlo estamos cediendo nuestro poder. Nos metemos en el ámbito del otro y dejamos de ver lo que está en nuestras manos hacer, nuestra responsabilidad en crear esa situación.Antes de estudiar Coaching veía a los demás como culpables todo el tiempo: como los irrespetuosos, los poco comprensivos, los egoístas. Sus acciones eran algo personal, lo tomaba contra mí. Mi lenguaje era algo así como: él me hizo, ella me traicionó, me abandonó, cómo pudo hacerme eso, no les importo, no me prestan atención… Todo constituía una amenaza hacia mi persona.

mujer espejo al

Poco a poco me fui dando cuenta de cómo yo también contribuía a crear estas situaciones en mi vida y cómo aquello que exigía de los demás no me lo daba ni a mí misma, ni tampoco a ellos. El ser consciente de esto, me devuelve a mi ámbito, y ahí si tengo poder. Ahí sí puedo tomar acción y hacer las cosas de diferente manera.

SE EL CAMBIO QUE QUIERES VER EN LOS DEMÁS. -GHANDI


Cuando pienses que los demás no te dan lo que necesitas empieza por examinar lo que te estás dando tú. Si piensas que no te están tratando con respeto observa como tú te tratas. Si sientes que no te aman  suficiente piensa en el amor que te estás dando a ti mismo. Si crees que no apoyan tus sueños, es  un buen momento para examinar si tú realmente crees en ellos.
No solo te sentirás satisfecha porque te estás dando aquello que necesitas sino que lo que transmitirás a los demás será muy diferente. Ya no vendrá de un lugar de necesidad, tipo “estoy carente de todo esto, dámelo tú”, sino que simplemente serás una persona que se siente completa y que lo quiere compartir con el resto.
Todo aquello que exiges y piensas que deben darte, vuélvelo a pasar por el filtro y ahora observa cuánto das tú realmente al otro. Muchas veces me he quedado anonadada al pasar por este proceso y darme cuenta de que justamente la misma conducta que criticaba de otros la estaba llevando a cabo yo misma.
En definitiva, todo esto son maneras de retomar nuestra responsabilidad en las situaciones que aparecen en nuestra vida y regresar a nuestro ámbito que es donde realmente podemos hacer algo para cambiarlas o relacionarnos de distinta forma con ellas. Estoy convencida de que, directa o indirectamente, también tendrá un efecto en los demás y finalmente podremos contribuir, aunque sea un poco, a ver ese cambio que queremos en el mundo.

Mónica Moreno.

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