¿Cómo Sería Tu vida Si No Te Importara La Opinión De Los Demás?


¿Cuántas veces has dejado de decir y hacer algo por lo que pudieran pensar otros de ti? ¿Cuántas veces te vas a la cama y te pones a repetir una y otra vez conversaciones de ese día en tu cabeza? Por no decir, las veces que te cuestionas a ti mismo por lo que otros hayan podido pensar de ti.

¿Pero de dónde nos viene este horrible hábito?

Se dice que durante nuestros primeros años de vida, estamos conectados con el niño maravilloso que todos somos, solo queremos dar y recibir amor.

Pero no siempre recibimos todo el amor que necesitamos y comenzamos a sentirnos insuficientes. Entonces empezamos a recibir aplausos, cariños o muestras de amor por nuestros comportamientos  –  cuando sacamos un 10, cuando somos los mejores del partido, cuando somos  graciosos, guapos… –  así poco a poco lo convertimos en parte de nuestra identidad y nos decimos “Tú no eres suficiente si no eres guapo, sacas un 10, ganas el partido, haces reír… ”, por lo que nos volvemos adictos a conseguirlo, olvidando que tod@s somos seres divin@s y maravillos@s.

Estos hábitos o patrones se convierten en estrategias para nuestro Ego. Es decir que nuestro ego para sentirse bien va a hacer o decir buscando conseguir Afecto, Reconocimiento, Seguridad o un Resultado. ¿Cómo puedes reconocer con qué estrategias sueles actuar tú? Te propongo algunos ejemplos de preguntas:

  • ¿Hasta qué punto estoy actuando para que me quieran o piensen bien de mí? (E. Aprecio)
  • ¿Hago o digo esto para que me reconozcan como (por ejemplo) buena persona? (E. Reconocimiento)
  • ¿Busco sentirme segur@ con esto que estoy haciendo? ¿Busco que me digan guap@ con mi forma de vestir? (E. Seguridad)
  • ¿Estoy actuando para lograr un resultado? ¿Hago esto para que después él/ella me ayude? (E. Resultado)

¿Qué consecuencias tiene actuar con estrategias?

Cuando basamos nuestra identidad en el resultado de nuestras acciones y no conseguimos lo que pensábamos aparecen las frustraciones, los enfados, los fracasos y/o las tristezas. Y pensamos que nuestro “Valor” está fuera de nosotros, dándoles a los demás el poder de decirnos cuánto valemos.

Otra forma de reconocer tus estrategias es ver cómo reaccionas cuando alguien (amigo, familia, desconocido o vecino) no aprueba lo que haces, no le gustas, habla mal de ti…¿te entristece, te defiendes, te enfadas si algo de esto ocurre? Si es así, aquí aparece tu necesidad de complacer a los demás, de ser querido y reconocido.

Pero ¿dónde está el equilibrio entre ser un “pasota” – que no me importe la opinión de los demás – y ser consciente de “para qué hago lo que hago”?

Para mí el equilibrio está en No Dejar de Ser Uno Mismo Por Complacer A Los Demás.

Si te importa su opinión, pídeles feedback sobre ti con el fin de seguir sumando y aprendiendo en la vida. Porque de esto se trata amig@s, de VIVIR LA VIDA SIN DEJAR DE HACER, DECIR O SENTIR por lo que otros opinen.

Marta Gallego

@Almadecoaching

Fuente: Pinterest Autor: Unknown

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