Inteligencia Emocional. Qué es y para qué sirve


En los últimos años se habla mucho de Inteligencia Emocional – Inteligencia Emocional en los colegios, Inteligencia Emocional para los niños, Inteligencia Emocional en el trabajo… – pero ¿qué es? ¿para qué sirve?

La Inteligencia Emocional no es más que el uso inteligente de las emociones.

Para que sepamos usarlas de manera inteligente necesitamos conocerlas, saber cuáles son, saber interpretarlas, leer qué nos vienen a decir, para qué surgen.
Muchos de vosotros os preguntaréis ¿por qué es tan importante saber gestionar las emociones? En la medida qué sabemos reconocer nuestras emociones, sabremos cómo influyen en nuestros comportamientos y en nuestros resultados.
Por ejemplo; situémonos en el trabajo. Un compañero viene a hacernos una serie de preguntas sobre el informe que hemos presentado. Sus preguntas, de manera no consciente las interpretamos como amenazas, reaccionamos respondiendo con un tono brusco, defensivo, enfadado… nos hemos puesto a la defensiva.
¿Qué puede haber pasado aquí? Las palabras claves son Amenaza, lo interpretamos como peligro. Y ante el peligro nos Defendemos porque queremos sobrevivir. Es puro instinto de supervivencia, tenemos miedo y si queremos sobrevivir necesitamos luchar y por ello, nos enfadamos y utilizamos toda la energía del enfado… pero ¿realmente existía un peligro o solo lo hemos imaginado? Nos hemos dejado arrastrar por la emoción del miedo.

¿Cómo entraría en funcionamiento la Inteligencia emocional aquí o en cualquier otra situación? En este post, nos vamos a centrar en el autoconocimiento como primer paso de la gestión emocional y en posteriores post, trataremos herramientas de gestión emocional.
1) En primer lugar, toma consciencia de tus emociones, qué estás siento, dónde lo estás sintiendo, ¿en la barriga, en el tórax, en la espalda, en las manos…?
2) En segundo lugar, vive la emoción, experiméntala. Vivir la emoción NO es dejarte llevar por ella, todo lo contrario, es abrazar la emoción, sostenerla y decidir qué es lo que quieres hacer con ella.
3) Pon palabras a lo que sientes. Al hacerlo tomamos separación de lo que sentimos, tú no eres lo que sientes sino eres el que sientes esto. Como explicarte esto, por ejemplo, yo puedo pensar de mí que soy rica, pero que lo piense no hace que lo sea. No soy mi pensamiento, simplemente la que pienso. El verbalizar o escribir nos hace más conscientes de lo que realmente llevamos dentro.
4) Identifica qué te provocó la emoción. La inteligencia emocional en gran medida necesita de tu autoconocimiento, es decir, de dónde vino tu emoción, ¿de un recuerdo, de una circunstancia, tal vez de una expectativa…?
El siguiente paso, tanto si lo haces solo o en una sesión de coaching, sería saber qué quieres hacer con esto que has descubierto, ¿quieres seguir ahondando? Pues empezaríamos de nuevo, a ver dónde se sitúa la emoción…Y si no, veríamos la forma de gestionarlo.
Lo que sí he aprendido y he visto que se repite en coaching, en la inteligencia emocional, en el Mindfulness es que cuando una emoción no nos resulta satisfactoria debemos sanarla y para hacerlo necesitamos de esta introspección e indagación antes de pasar a cambiarla.
El Coaching y la Inteligencia Emocional están íntimamente unidos, porque el éxito de un proceso de coaching necesita de mucha inteligencia emocional. Para mí como coach, la inteligencia emocional es realmente importante, es una de mis herramientas principales. Por un lado, para mí misma para mi propia gestión emocional y por otro, para acompañar al cliente en una sesión es muy importante tener empatía, escucha activa, saber leer su emoción detrás de un gesto o un pensamiento…porque esto me permite ponerme en su lugar y saber cuál puede ser la siguiente pregunta. También en los procesos de motivación, es importante trabajar con las emociones.
Pero tranquilos, llevamos dos mil años acallando a las emociones o sea que ahora nos toca entrenarnos en esto. Voy a utilizar un símil que le escuché a Elsa Punset y me encantó. Ella dice que el siglo XX fue el siglo del entrenamiento del cuerpo, es decir, del bienestar físico, de preocuparnos por nuestra alimentación, por hacer ejercicio físico. Y el siglo XXI es el siglo de las Emociones, tenemos que empezar a conocer nuestras emociones, a entrenarlas, gestionarlas…y eso es lo que os vamos a proponer en los siguientes post sobre Inteligencia emocional.
Marta Gallego

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