La Magia Del Coaching


Nos enseñan que cambiar no es fácil y las veces que intentamos cambiar, alguien o, peor aún, nuestra propia mente nos pone límites: no puedes, no debes, ¿y si…?, ¿estás segura?, dudo que lo logres, es difícil, siempre te has conformado con poco, aceptar es más fácil que cambiar.

He vivido con tantos miedos, inseguridades, angustias…, por el miedo al qué dirán, por el miedo a no conseguirlo, a no sentirme lo suficientemente fuerte, capacitada, etc. Y mentiría si dijera que le he dicho adiós a todos mis miedos, aún quedan muchos en mi cabeza, pero ahora ya sé que es el único lugar donde están: en mi propia mente. Y que si hay alguien que es dueño de esa mente mía, ésta soy yo.

“Solo soy capaz de controlar aquello de lo que soy consciente. De lo que no soy consciente me controla a mi” J. Whitmore

Ésta es la magia del Coaching. El coaching te hace tomar conciencia y detenerte e indagar en aquello que siempre ha estado ahí, dentro de ti, pero por unas cosas u otras, no has sido capaz de ver o simplemente no sabías cómo podías verlo.

Nuestra mente es como un desván, llena de todo tipo de trastos: antiguos y nuevos, necesarios y no tanto, pero sobre todo llena de rincones oscuros, de miedos, y esos lugares que nunca nos hemos atrevido a iluminar. El coaching es como esa linterna que de pronto te ilumina esos espacios que creías no conocer, pero que estaban ahí, aguardando a que los descubrieras. Y entonces llega ese momento “¡ahá!” o ese momento “Eureka” al que nuestro maestro Humberto Varas se refería, cuando de pronto te das cuenta, algo en ti hace click y de un instante para otro tu visión de la vida cambia.

Y ahí es donde se produce el verdadero cambio. No porque alguien te lo haya dicho, te haya insistido, haya mostrado su buen ejemplo o simplemente ha comentado que funciona… sino que eres tú quien ha entendido eso que tal vez muchos te han tratado de decir sin que les hicieses caso. Porque la única forma de cambiar es desde dentro, desde tu voluntad, tu responsabilidad, tu propia conciencia y no la de otros.

Un coach nunca te dirá qué debes hacer o qué te vendría bien. Te escuchará con la mayor atención posible y te hará multitud de preguntas, algunas desafiantes o inesperadas, preguntas que te harán sonreír, detenerte, pensar, reflexionar, buscar dentro de tu propio mundo. Porque un coach sabe que todas las respuestas las llevas ya dentro, que llevas dentro todo tu potencial.

Mi vida ya está cambiando. Y me encantaría que la tuya empezara a cambiar también.

Mónica Moreno