Las Emociones de l@s Niñ@s y Adolescentes


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En este post quiero tratar la importancia de los adultos a la hora de acompañar a l@s niñ@s y adolescentes en la observación, identificación y gestión de sus emociones.

Como dijo el neurólogo António R. Damásio: «Las emociones no son un lujo». Las emociones son el sensor que nos proporcionan una información importante acerca de nosotros y los demás. Razón y Emoción, Emoción y Razón deben ir de la mano para lleguemos a ser Seres Coherentes.

Las emociones son nuestras señales y líneas en la carretera de la vida,  pero con el tiempo si no las cuidamos y las mantenemos en buen estado se van borrando y avanzamos a ciegas sin saber muy bien por donde vamos.

Nacemos con las emociones y somos muy conscientes de ellas cuando somos niñ@s porque las utilizamos constantemente: « “Me siento triste” pues lloro sin parar hasta que alguien venga a cogerme»  «“Me he enfadado por lo que otr@niñ@ ha hecho”, lo expreso sin ningún tabú, lloro, pataleo, grito…»

Pero ¿qué nos ocurre entonces? ¿Por qué dejamos a nuestras emociones por el camino? Aquí intervenimos los adultos, cuántas veces hemos oído o dicho mensajes a los niñ@s como:

“No te enfades”

“¿Por qué lloras? ¡Venga! No pasa nada”

“No te pongas nervioso, no es para tanto”

“Los niñ@s buen@s no lloran”

(…)

Con estos mensajes les estamos diciendo “No hagas caso a tu emoción” “Lo que sientes no es válido” “Tapa tu emoción y sigue adelante”. Y así llegamos a la edad adulta olvidando sentir nuestras emociones y siendo unos incoherentes con ellas, sin saber interpretarlas ni gestionarlas

Desde el coaching la propuesta es acompañar al niñ@/adolescente en la emoción haciéndole preguntas con la intención de aumentar su autoconocimiento y su autoconciencia. Por ejemplo:

« ¿Qué te ocurre? Te noto… ¿preocupado? ¿Qué sientes? ¿Cómo te gustaría sentirte con esta situación? ¿Qué puedes hacer para sentirte como te gustaría? ¿Qué te impide hacerlo?»

Otro ejemplo «“OK, te has enfadado” ¿Cómo te has sentido? ¿Qué es lo que te ha enfadado? ¿En lugar de haber pegado, qué otras maneras para expresar el enfado se te ocurren? ¿Cómo se habrá sentido tu amigo?» No tenemos que realizarlas en el momento concreto de la acción, donde emoción y energía pueden estar muy elevadas pero sí en un momento de calma.

¡OJO! No hacemos preguntas cerradas, donde las respuestas posibles sean SÍ/NO, NUNCA/SIEMPRE, etc. porque ahí dejamos de acompañar para comenzar a dirigir al niñ@/adolescente.

Otra típica situación en nuestro día a día…

Niñ@/adolescente observa que sus padres están discutiendo. Al terminar el niñ@/adolescente le pregunta a su madre o padre con curiosidad “¿estás bien?”. Y la madre o padre le responde “Sí, no pasa nada. Esto no es asunto tuyo, son cosas de mayores”.

Con mensajes como este, estamos quitando todo el valor a la empatía. Estamos diciendo, “aunque has sentido que no estoy bien, te equivocas” “no interpretes lo que me pasa, no te pongas en mi lugar ” Sin embargo, la empatía es por ejemplo, una de las habilidades sociales más importantes en la resolución de conflictos y también es una de las cualidades de un líder empresarial, empatizar con las necesidades de su equipo…y cuando damos estos mensajes estamos minimizando el poder de ese niñ@/adolescente y por tanto, del futuro adulto.

El coaching nos invita a que como adultos tengamos una verdadera curiosidad por lo que les está ocurriendo a los niñ@s/adolescentes, para preguntarles con profunda atención y respeto acerca de lo que sienten para así motivarles a que indaguen en su emoción y por tanto, en ell@s mism@s.

Creo que se trata de un gran aprendizaje para todos, ¿te apetece aprender?

Marta Gallego

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