Porque Esperar Algo No Es Lo Mismo Que Pedir Algo


UnNoeslomismoa de las herramientas con las que se trabaja en coaching son las distinciones. ¿Para qué sirven las distinciones? Básicamente para ofrecernos una nueva manera de ver las cosas, nos permiten cambiar nuestro observador, mirar las cosas desde una perspectiva nueva.

Una de las distinciones que resonó mucho conmigo fue ver la diferencia entre vivir en la expectativa o pedir algo. ¡Aquí os dejo lo que preparé para esa clase! Espero que despierte un pelín la conciencia de quien lo necesite 😉

¿Qué es una expectativa?

Es la ESPERANZA de conseguir o realizar algo. Es el ANHELO de que se produzca un determinado resultado.

¿Qué supone vivir en la expectativa?

Vivir en la incoherencia entre el mundo que nos rodea y el mundo que esperamos, lo que nos provoca: Sufrimiento – Frustración – Resentimiento.  Porque esperamos que el otro cumpla con cosas que nunca pedimos, o al menos que no pedimos de manera clara y directa. Porque al comprobar que no se produce aquello que esperábamos, nos sentimos traicionados, enfadados como si los otros hubieran roto una promesa que nunca hicieron.

Vivir en la No Acción, es decir, a la espera de que algo pase.

Vivir sin expresar todo lo que necesitamos decir. La conversación no es completa, ocultamos información de manera voluntaria o involuntaria por lo tanto la información es insuficiente.

No ser abiertos, honestos y directos.

¿Te suenan alguna de las siguientes frases o creencias? Son solo algunos ejemplos de lo que solemos decirnos cuando vivimos en la expectativa:

“A buen entendedor pocas palabras bastan…”

“Con solo mirarme ya puedes saber que pienso.”

“Yo había dado por hecho que…”

“Se tendría que haber dado cuenta…”

“Es obvio que…No hacía falta que yo lo dijera”

“Yo creía….Yo suponía….Yo esperaba”

“Tú deberías…”

¿Por qué nos quedamos en la expectativa?

  • Porque pensamos que es obvio, que es tan clara la situación que no nos planteamos que para el de enfrente puede no ser así. Pero el de enfrente no es adivino, no eres Tú  y por lo tanto no está dentro de tu cabeza y sentimientos.

“Era obvio que necesitaba tu apoyo” ¿Para quién era obvio?

  • Porque creemos que el otro tiene que saber y darnos lo que necesitamos. Reprochamos que el otro no se de cuenta y lo calificamos de egoísta e indigno.

“Uy que cansada estoy”,  “Que bien me vendría una ayudita” ¿Cuál es mi expectativa aquí? Que ella/él me eche una mano. Pero…¿se lo estoy pidiendo de manera clara y directa?

  • Porque no queremos mostrar nuestra vulnerabilidad y al no hacerlo realizamos peticiones incompletas, que no son francas ni directas.

“No tengo que decir más. A buen entendedor pocas palabras bastan…” “Yo creía….Yo suponía….Yo esperaba…Tú deberías”

  • Porque cuando nos quedamos en la expectativa, dejamos nuestra responsabilidad de lado, todo recae en el otro. Me permite ser víctima y buscar culpables de lo que me ocurre.

“Es que no me lo merezco”, “Es que me deberían subir el sueldo”, “Me tendría que haber dado las gracias”

  • Porque tenemos Miedo al NO, Miedo al rechazo.

¡Pásate al arte de PEDIR y a Sus beneficios!

Soy honesta/o conmigo, tomo conciencia y determinación de mis deseos, anhelos, necesidades . Me comprometo con ellos y paso a la acción de forma que hago Peticiones Francas, Directas y Completas.

Me expongo y me hago vulnerable pero en esta VULNERABILIDAD VIVO LA EXPERIENCIA del SÍ o del NO. ¡VIVO!.

Reconozco mi poder y responsabilidad al pedir. Y reconozco el poder y responsabilidad del otro en su respuesta “libre”.

Genero un compromiso y un acuerdo claro y entendido por las partes.  Y solo desde ahí, si no se cumple puedo reclamar al otro y hacer otras peticiones desde una coherencia.

¿Te mueves en el  mundo de las expectativas? ¿Quieres dejar de darle tu poder a los demás y hacerte responsable? ¡Pásate al arte de PEDIR!           

Marta Gallego