¿Quién soy?


 

 

 

 

Preguntarnos ”¿Quién soy?” Es probablemente la pregunta más desconcertante, profunda,  e interesante que nos podemos hacer.

 

Esta poderosa pregunta me surge tras pasar un fantástico fin de semana en Cazorla, junto a un grupo de coaches en formación.

Me pidieron que si yo podía hacer de coachee para que ellos pudiesen practicar, y entonces me pregunté…  ¿Cómo puedo aprovechar esta oportunidad?  ¿Qué me limita en estos momentos? ¿Qué objetivos me gustaría alcanzar?

Sentarte frente a un coach, es como flotar la lámpara maravillosa de Aladino:

-Pide un deseo… ¿Qué necesitas?

-Quiero mostrar quien soy.

 

MOSTRAR QUIÉNES SOMOS

Buscamos ser aprobados por la gente importante para nosotros y sin darnos cuenta, dejamos de ser quienes somos por complacerlos.

Es una completa locura intentar caer bien a todos. No puedes complacer a tus padres, amigos, compañeros de trabajo, pareja y familiares todo el tiempo, no es tu obligación complacer a nadie… Siempre habrá alguien en tu vida que no estará de acuerdo con lo que hagas, y eso es completamente normal, y no significa que lo que estás haciendo esté mal, hacer lo que amas y querer lo mejor para tu vida no es un error, no eres tu quien está  equivocado.

Como siempre, una sesión  de coaching se cierra creando un plan de acción y  adquiriendo un compromiso con el coach que te lleve a conseguir lo que quieres. Y este, es el objetivo de mi post; Empezar a mostrarme.

 

 “Una mujer estaba agonizando. De pronto tuvo la sensación que era llevada al cielo y presentada ante el Tribunal.
-¿Quién eres? -dijo una Voz.
-Soy la mujer del alcalde -respondió ella.

-Te he preguntado quién eres, no con quién estás casada.
-Soy la madre de cuatro hijos.

-Te he preguntado quién eres, no cuántos hijos tienes.
-Soy una maestra de escuela.

-Te he preguntado quién eres, no cuál es tu profesión.
Respondiera lo que respondiera, no aparecía dar una respuesta satisfactoria a la pregunta ¿quién eres?

-Soy una cristiana.
-No he preguntado cuál es tu religión, sino ¿quién eres?

No consiguió pasar el examen y fue enviada nuevamente a la tierra. Cuando se recuperó de su enfermedad, tomó la determinación de averiguar quién era. Y todo fue diferente”

– Anthony de Mello

 

¿QUIÉN SOY YO?

Para comenzar a mostrarme, me pregunté: ‘’Bueno, y ¿quién soy?’’

Empezar con esta simplísima cuestión, trae entusiasmo y emoción porque abre un mar de posibilidades ante nosotros. Quiere decir, que es una puerta hacia nuestro interior. Cuando preguntamos seriamente, con honestidad total y objetiva, desnudos frente a nosotros mismos, empezamos a descubrir mucho sobre quién somos.

¿Con qué nos identificamos? ¿De dónde venimos? ¿Qué limitaciones nos auto-imponemos? ¿Cuáles son nuestros prejuicios? ¿Cuáles son las definiciones que hacemos de nosotros mismos? ¿Cómo nos vemos a nosotros mismos?

Es sorprendente, doloroso, a veces estimulante llegar a conocernos en profundidad.

Poca gente encuentra respuesta a esa pregunta, no porque no sepa quién es, sino porque quizás nunca se ha parado a pensarlo. Todos estamos aquí para brillar, todos somos flores destinadas a florecer, como dice Claudio Naranjo.

La dificultad consiste en admitir que esa luz desea brillar con fuerza dentro de nosotros, como un sol que de forma constante está tapado por nubes, por las nubes del pensamiento que nos dice quién somos para hacer esto o aquello, que esto hay que hacerlo de esa forma o que la vida es así y ya está.

El conocimiento profundo de nosotros mismos hace posible que veamos esa luz que cada uno de nosotros lleva dentro, ese brillo, esa esencia que de forma habitual llevamos oculta por miedo a que se nos vea demasiado, por ese miedo a brillar.

Una vez que reconoces que necesitas aprobación, tienes dos opciones, la primera es seguir viviendo la vida dependiendo del pensamiento de los demás, y la otra opción es tomar las riendas de tu vida y ser parte de ese pequeño porcentaje que quieren cambiar, evolucionar y vivir la vida de verdad.

Yo soy Mónica, y estoy dispuesta a vivir de verdad.

Como dijo Steve Jobs  “No permitas que el ruido de las opiniones de los demás ahoguen tu voz interior”. 

 

Mónica Moreno.